La construcción social del joven delincuente

Fecha de publicación

2022-11-14T15:04:24Z

2022-11-14T15:04:24Z

2021

2022-11-14T15:04:24Z

Resumen

Lo que queremos decir en este artículo es que un sistema del tipo que sea, no digamos un sistema penal, no puede funcionar sino a partir básicamente de ejercer la dominación. Que es diferente del poder, como seguramente ustedes saben, cuando reconocen la diferencia weberiana entre poder y dominación. El poder es la capacidad que yo tengo de imponer algo. La dominación es la capacidad que yo tengo de conseguir que los demás me obedezcan. Porque el tema justamente es la obediencia voluntaria, que es indispensable para que cualquier sistema fundado en la sumisión de unos respecto de otro funcione. Para que el orden penal del que ustedes hablan -y sobre el que trabajan- funcione, es indispensable contar con la complicidad de sus víctimas. Ellas han de entender básicamente la necesidad, la urgencia, la perentoriedad, la inevitabilidad justamente del sistema que sufren. De ahí, en efecto, esta noción tan interesante de participación, que consiste justamente en eso, en conseguir que las víctimas participen de su obligación, que es como decir que los ratones participen de los experimentos que sufren.

Tipo de documento

Artículo


Versión publicada

Lengua

Castellano

Publicado por

Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos

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Reproducció del document publicat a: https://revistes.ub.edu/index.php/CriticaPenalPoder/article/view/37111

Crítica Penal y Poder, 2021, num. 22, p. 55-59

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Derechos

cc-by-nc-nd (c) Delgado, Manuel, 1956- , 2021

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