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Las alteraciones en la glicosilación de las proteínas pueden ser la causa de enfermedades graves, como es el caso de los desórdenes congénitos de la glicosilación (CDGs) o pueden aparecer en respuesta a la presencia de un proceso patológico, como ocurre con el cáncer y los procesos inflamatorios. Por ello, las glicoproteínas se utilizan ampliamente en el diagnóstico de diversas patologías [1, 2]. Por ejemplo, el antígeno carbohidratado 19-9 (CA 19-9), el antígeno carcio-embrionario humano (CEA) o el antígeno prostático específico (PSA) se emplean en la actualidad como biomarcadores para el diagnóstico del cáncer de páncreas, colon o próstata, respectivamente. Sin embargo, sólo se mide el aumento de sus niveles por encima de unos valores establecidos, con lo que en muchos casos estos biomarcadores no son totalmente específicos ya que otras enfermedades pueden presentar niveles anormalmente elevados de estas glicoproteínas. Por este motivo, el reto analítico actual consiste en mejorar la selectividad y la sensibilidad de estos biomarcadores, llevando a cabo una caracterización exhaustiva de los puntos de glicosilación y de la composición y estructura de los carbohidratos, comúnmente llamados glicanos.
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Versió publicada
Castellà
Glicoproteïnes; Càncer; Química analítica; Glycoproteins; Cancer; Analytical chemistry
Sociedad Española de Química Analítica (SEQA)
Reproducció del document publicat a: https://www.seqa.es/ActualidadAnalitica/AA_76/012.pdf
Actualidad Analítica, 2021, num. 76, p. 23-26
(c) Giménez López, Estela et al., 2021