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2008
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La palabra "pluralismo" nombra una de esas categorías blandas, ameboideas, con que la filosofía contemporánea aspira a pensar el presente. Un término polisémico, infinitamente adaptable a nuevos espacios y readaptable a nuevos significados; un desván donde cabe de todo, en espacios multivalentes, en un orden sin exigencias; a veces, un refugio para la complicidad, donde sentirse seguro, y otras tantas, una metáfora que enmascara el vacío de pensamiento. Ayer era la certificación de democracia la que avalaba la bondad de una práctica o institución; hoy hasta la democracia, para legitimarse, debe contar en su pedigrí con la credencial de pluralista. Tanto es así, que la problemática filosófica sobre el pluralismo contagia el discurso, todos los discursos, los más recónditos lugares de discurso. Nuestro presidente J. L. Rodríguez Zapatero ha hecho célebre el tópico de la "España plural", referente pensable de mil maneras, tal que, en la particularidad e inconmensurabilidad de sus diversas lecturas, puede ser compartido por conservadores, liberales, socialistas, nacionalistas e incluso por las crecientes minorías étnicas de nuestro país. ¿Quién podría renegar de una España plural?
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Versió publicada
Castellà
Pluralisme; Filosofia; Política; Pluralism; Philosophy; Practical politics
Pontificia Universidad Católica del Perú
Reproducció del document publicat a: http://revistas.pucp.edu.pe/index.php/iusetveritas/article/view/12333
Ius et Veritas, 2008, num. 34, p. 342-354
cc-by (c) , 2008
http://creativecommons.org/licenses/by/3.0/es
Filosofia [706]