dc.contributor.author
Carroggio de Molina, Alberto, 1946-
dc.date.issued
2017-05-24T11:55:22Z
dc.date.issued
2017-05-24T11:55:22Z
dc.identifier
https://hdl.handle.net/2445/111504
dc.description.abstract
El pintor no puede ignorar determinados hechos, como la relatividad
de las distancias o la elaboración del espacio tridimensional sobre una
superficie, ya que la acción de pintar utiliza los mismos componentes
que concurren en la elaboración de la imagen del entorno por el
órgano de la visión. Los órganos sensoriales tienen sus limitaciones y, en
consecuencia, manifiestan comportamientos que hay que tener en
cuenta. La relatividad del color condiciona la imagen de los objetos y
hay que destacar que la relatividad de la imagen no es una propiedad
del comportamiento del Universo, sino del órgano de la visión, pues es el
órgano que crea la imagen del entorno.
Para transportar la imagen de los objetos sobre la tela, previamente,
hay que definir la realidad visual del entorno. Pero las cosas que vemos
son las mismas que tocamos, olemos, pensamos, etc., todas se hallan en
el mismo campo. Definir la imagen de los objetos es definir, también, la
realidad en toda su amplitud.
dc.format
application/pdf
dc.rights
cc-by-nc-nd (c) Carroggio de Molina, Alberto, 1946-, 2017
dc.rights
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/
dc.rights
info:eu-repo/semantics/openAccess
dc.source
Documents de treball / Informes (Arts Conservació-Restauració)
dc.title
El espectador relativo
dc.type
info:eu-repo/semantics/workingPaper