El Cuadro como espejo luminoso

Publication date

2017-03-22T12:07:08Z

2017-03-22T12:07:08Z

2003

2017-03-22T12:07:08Z

Abstract

En 'Algunos lugares de la pintura' María Zambrano, comentando el conocido cuadro de La tempestad de Giorgione, escribe: «Como si el cuadro estuviese visto a través de un cristal y no se le pudiera tocar [ ]». Nuestra autora parece hacer referencia aquí a una imagen de origen platónico que sin duda es recurrente en su obra: la transparencia del alma o del corazón, pues la «transcendencia es transparencia». María Zambrano concibe el plano del cuadro como una superficie vítrea, pulimentada, transparente. El cuadro se convierte así en el locus de la imaginación, en el 'speculum' teofánico de lo invisible: «esa revelación que se da en la pintura», puesto que la pintura «nace de la luz», «esa luz reveladora [ ] que la acerca a lo intangible, a la morada de lo misterioso». La pintura constituye el marco epifánico, el plano donde acontece la develación, el centro de irradiación, de lo que María llama la «luz ensimismada», «la ofrenda al Dios que nos alumbra»

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Article


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Language

Spanish

Publisher

Universitat de Barcelona

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Aurora. Papeles del Seminario María Zambrano, 2003, num. 5, p. 74-89

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cc-by (c) Gonzalo Carbó, Antoni, 2003

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