La finalización de la catedral de Barcelona en el siglo XIX suscitó polémica por las diferentes propuestas neogóticas que se presentaron. La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando validó la dibujada por Manuel Girona, que no era arquitecto, sino un banquero que decidió pagar las obras. Sin embargo, la opinión pública se decantó por la apuesta más imaginativa de Joan Martorell. Así, se sucedieron las críticas a la obra resultante, provocando cambios durante su ejecución, que la acercaron paulatinamente al diseño desestimado de Martorell, con la consecuente polémica plasmada en la prensa del momento. El artículo explica asimismo otras restauraciones de Augusto Font, artífice del proyecto.
Article
Updated version
Spanish
25
Instituto de Historia (CSIC)
Hispania Sacra
66; 133
Hispania Sacra, LXVI 133, enero-junio 2014, 209-233
http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/
Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International
Articles de recerca [2420]