Las rutas fluviales y marítimas fueron las auténticas vías para la comercialización de los mármoles. Siempre que fue posible, las canteras se orientaron a la fachada marítima para poder proceder de la manera más rápida, eficaz y económica a la salida de los bloques y/o productos semielaborados. Pero no siempre las condiciones físicas se prestaron a este ideario; el caso más emblemático nos lo proporcionan las canteras de Afyon (Turquía) a unos 400 km tierra adentro.
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Spanish
8 p.
Istrazivackog centra za archeologiju
Histria Antiqua, 21, p. 85-91
Trabajo realizado dentro del proyecto HAR2011-25011 “La explotación y comercio de los recursos naturales en el N. Este de la Hispania romana: Lapis, metalla, aqua"
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